Pon una newsletter en tu vida y toma el control de tu propia comunicación

Pon una newsletter en tu vida y toma el control de tu propia comunicación
Todas las fotografías de este reportaje pertenecen a Tamara Pastora.

La newsletter no es una moda.

Es una salida.

Una forma elegante de decir "por aquí no".

No al ruido.
No a la simplificación forzada.
No a tener que elegir una sola versión de ti para que una plataforma pueda llegar a entenderte.

Nos queda claro que las redes sociales funcionan mejor cuando eres fácil de etiquetar. Cuando encajas. Cuando te pueden resumir en tres o cuatro palabras.

Fotógrafa de bodas.
Contenido aspiracional.
Estilo reconocible.
Mensaje claro.

Pero ¿qué pasa cuando no eres solo eso?

Vamos a los datos.

La tasa de apertura de una newsletter suele moverse entre el 30% y el 40%. Muy por encima del alcance real de una publicación en redes sociales, que rara vez supera el 5 %.

Pero lo importante no es el porcentaje.

Es la intención.

Quien abre un email ha dado permiso. Ha elegido estar ahí.

El correo electrónico no depende de algoritmos imprevisibles ni de formatos impuestos. Ni compite por la atención en un feed saturado.

Llega a un espacio íntimo.

Directo.

Y sigue siendo uno de los canales con mayor retorno y capacidad de fidelización para un negocio personal.

En definitiva, genera menos ruido. Más atención. Más contexto. Más resultados.

Y propone una relación sostenible en el tiempo.

Por todo esto (y tal vez por algunas cosas más), en plataformas como Beehiiv registraron durante el 2025 un crecimiento del 700 % en creadores de newsletters, lo que indica una adopción explosiva del formato.

El caso de Tamara Pastora es revelador. En su Instagram se percibe rápido. No es únicamente fotógrafa de bodas. Ni tiene la menor intención de fragmentar su identidad para que el algoritmo trabaje más cómodo.

Tamara escribe sobre literatura.

Sobre memoria histórica.

Gestiona eventos culturales.

Es comprometida.

Lúcida.

Curiosa.

Guapa.

Simpática.

Inteligente.

Brillante.

Compleja.

Y ese tipo de personalidad genuina, carismática, intensa e inclasificable, en muchos contextos de la comunicación contemporánea, si no renuncias a varias de tus capas, se percibe como contradictoria.

Incluso como defectuosa.

Demasiados fueras de serie parecen defectuosos, de hecho.

Mientras tanto, hay personas que, tocando los botones adecuados, ajustándose a una identidad simple y clara, eligiendo con talento y mesura qué decir y qué mostrar, encajan perfectamente en el molde que proponen las redes.

Las plataformas premian la coherencia simplificada. No la complejidad real y auténtica.

Es pura dialéctica del mercado.

Digamos que el algoritmo debe entender requetebién quién eres o, mejor dicho, qué vendes, para ofrecerte a quiénes quieran comprarte.

Es muy evidente que Tamara no encaja ahí.

Y, en lugar de limarse, buscó otro molde.

La newsletter.

Si entras en su cuenta de Instagram o en su web, te queda claro.

Todo conduce a la suscripción.

No como embudo, sino como una constante declaración de intenciones.


Tamara parece gritar en todos sus emails: "Aquí cabe todo lo que soy (y hasta que no entiendas todo lo que soy no puedo aceptar tu dinero ni tu atención)".

El email le permitió tomar el control de su identidad.
De su lenguaje.
De su tiempo.

Ordenar el esfuerzo.
El ego.
La creatividad.

Sin algoritmos funcionando como intermediarios.

Desde ahí escribe casi todos los días.
Habla de sí misma.
De su trabajo.
De las bodas.
De cultura.
De oficio.
De memoria.

Desde un lugar profundamente personal.

“Esta soy yo”, parece decir todo el tiempo.

Y se define como fotógrafa de bodas, no lo niego. Pero también pone en valor su talento como escritora. Su experiencia y su ingenio narrando historias. Su capacidad para contar con palabras y con imágenes.

Todo convive.
Nada se contradice.

La newsletter legitima eso.
Permite un lenguaje cercano.
Propio.
Sin filtrar.

Ojito, que me voy a poner técnico en las próximas 200 palabras.

Porque he detectado 8 pasos que son clave para llevar tu comunicación a la newsletter y me apetecía compartirlos.

A saber:

  1. Define bien el para qué. Antes de escribir, aclara tus objetivos. Comunicar mejor, fidelizar, reconducir, vender, ordenar tu discurso, etc. Sin estrategia, el email tampoco funciona.
  2. Piensa en una persona, no en una audiencia. Escribe para alguien concreto. Alguien que quiere leerte. Si intentas gustar a todos, no conectas con nadie.
  3. Construye tu voz. Usa tu lenguaje natural. Tu ritmo. Tu jerga. Tu manera de contar. La newsletter no necesita corrección, necesita verdad.
  4. Elige bien la herramienta. Substack si buscas foco y sencillez. MailerLite, Mailchimp o ConvertKit si quieres segmentar y automatizar. Y no olvides que la plataforma es un medio, no el mensaje.
  5. Facilita la suscripción. Redes sociales, web, firma en el email... Que todo conduzca al canal de suscripción. Y que quede claro, de entrada, qué vas a enviar a tus suscriptores.
  6. Planifica sin agobios. Temas y frecuencia. No más. La constancia y la autenticidad pesan más que la brillantez puntual. Construye un contexto. Tu propio universo de temas e inquietudes. Y perservera.
  7. Mide sin obsesión. Pruebas, respuestas, bajas. Ajusta, pero no traiciones tu voz ni tu propósito.
  8. Y no te olvides de vender. Cuenta historias, comparte experiencias. Vender será una consecuencia, no el punto de partida. Ahora bien, deja claro en todo momento qué haces y qué ofreces. Y aporta muchas opciones de retorno, que sea fácil que te hablen y que te compren.

Porque la newsletter no te encierra.
Te ordena.

Te impulsa.

La newsletter no es solo un canal de comunicación.

Es un espacio donde la identidad no se negocia.
Donde la complejidad no penaliza.
Donde no hace falta segmentarlo todo para que nada termine de encajar.

Solo necesitas estar.

Ser.

Y que alguien, al otro lado, decida quedarse.

En esta publicación de Instagram, Tamara asegura que así se queda ella después de que tú te suscribas a su newsletter.

Te habrá gustado este artículo de nuestra sección de consejos si buscas comunicarte de forma auténtica, sin depender de algoritmos ni moldear tu identidad para encajar. Si quieres escribir para alguien concreto, contar historias reales y construir comunidad. Si quieres usar la newsletter como un espacio propio, donde tu creatividad y personalidad sean un valor, y tu comunicación sea humana, directa y sostenible en el tiempo.

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